CD Huachipa: El segundo gran almacén de la Corporación Lindley

La Corporación Lindley ha decidido mejorar los estándares de calidad de sus almacenes, y por esa razón se ha embarcado a la construcción de dos centros de distribución, uno ubicado en el distrito de Villa el Salvador y otro en Huachipa. Ambos tienen la misma estructura: constan de una gran nave desde la que se distribuirán las bebidas a todo Lima, y además un edificio de oficinas administrativas. Ambos proyectos han culminado la etapa de diseño, y han recibido por parte del cliente una muy buena calificación.

A diferencia del centro de distribución de Villa el Salvador, en Huachipa no hubo ninguna dificultad relacionada al suelo. Por el contrario, en palabras de Hanicka Jáuregui, quien se desempeñó como jefa del proyecto, “tuvimos un suelo muy bueno, solo hubo que remover 60 centímetros de chacra y reubicar un canal de regadío”. Sin embargo, la primera dificultad del proyecto apareció cuando nos percatamos que, de toda el área que era propiedad de Lindley, había que cederprácticamente una calle para beneficio de los habitantes de la zona”, nos dice Hanicka.

Cumpliendo con los requerimientos del cliente

Hanicka Jáuregui nos cuenta que, por política de la empresa, Proyecta busca enfocarse siempre en el cliente. “El cliente es muy importante para nosotros y se le brinda la comunicación que necesita”, señala. “Siempre buscamos averiguar cuáles son sus gustos, qué quieren que les comuniquemos y la frecuencia en que debemos hacerlo. Analizamos si el cliente es participativo, colaborador, para saber cómo tratarlo. Para el tema de Lindley, llegamos a la conclusión desde el primer día de quedebíamos trabajar siguiendo la metodología del PRINCE2, con la ayuda de la plataforma SIP que nos lleva a tener todas nuestras actividades detalladas y que estas le lleguen al cliente en tiempo real. Eso me ha ayudado mucho”.

Por el bien de los intereses tanto del cliente como los nuestros, Hanicka Jáuregui, quien ya ha culminado su labor dentro del proyecto, supo entender perfectamente lo que quería la Corporación Lindley. “Había mucha retroalimentación”, nos dice. “Dentro del negocio de la construcción a veces hay clientes que solo se dedican a monitorear todo desde lejos y a implantar órdenes. Con Lindley no fue así. Podíamos conversar con ellos, escuchaban nuestras sugerencias y llegábamos a un acuerdo satisfactorio. Fue un cliente que se dejó conocer. Al final este negocio se trata de eso: saber qué quiere el cliente y hacer todo lo posible por cumplirle”.

Ambos centros de distribución tienen una estructura muy superior a los que ha estado utilizando la Corporación Lindley. “Ahora van a tener un local a la altura de su nombre”, nos dice Hanicka. “Una empresa que distribuye Coca-Cola debe tener un local de primer nivel, y nosotros se lo estamos ofreciendo”.