Pasado, presente y futuro de la organización APM

La Asociación para la Gestión de Proyectos (APM, por sus siglas en inglés) es una organización benéfica registrada con más de 21.150 socios y 550 miembros corporativos, por lo que es la mayor organización profesional de su tipo en Europa. Se creó en el Reino Unido hace más de 40 años, con el objetivo de contar con un método eficiente para gestionar un proyecto. A partir de ese momento, todos los grandes proyectos –que trajeron como resultado grandes inventos– en el mundo se llevaron a cabo siguiendo esa metodología. El hecho de que la ingeniería haya alcanzado un inmenso valor dentro de la sociedad se debe en gran parte a la creación de la organización APM.

Uno de los grandes acontecimientos que debió su éxito a la metodología promovida por el  APM fue la organización de las Olimpiadas del 2012, donde la gestión de proyectos jugó un rol importantísimo. Se logró gestionar un enorme y complicado proyecto a tiempo y dentro del presupuesto.

Proyecta es miembro de la APM desde el 2013, y por esa razón la aplicamos para gestionar nuestros proyectos  y las competencias de nuestros colaboradores. Eso nos permite, a través de un programa de capacitación, repotenciar sus habilidades en la gestión de proyectos. Esta metodología está comprometida con el desarrollo, promoción y gestión adecuada de proyectos. Propone, además, cinco dimensiones del profesionalismo que sustentan su filosofía, y que nosotros inculcamos en nuestros colaboradores. Estas son: responsabilidad, amplitud, profundidad, compromiso y logro.

A continuación, te presentamos un video que resume la historia de los 40 años de la APM:

 

Uno de los principios fundamentales de la asociación APM es la comunicación. De ella depende en gran medida el éxito o fracaso de un proyecto. En Proyecta, como miembros del APM, buscamos impregnar en todo nuestro trabajo una adecuada comunicación. El reconocido profesional Alan Barnard, de la APM, destaca, por ejemplo, la importancia de la narración de historias para conseguir comprometer a los miembros de un equipo. “Tiene que haber un trasfondo emocional detrás de la historia”, señala, “una razón para que la gente apoye lo que le estás contando. Con demasiada frecuencia pensamos que las personas toman decisiones racionales basadas en hechos y cifras, pero eso no es del todo cierto, no sólo funcionan de esa manera. El toque emocional es fundamental”.